“El Refugio me ayudó mucho, gracias a la fundación soy lo que soy. Siento que le gané a la vida al saber sobrevivir en un mundo difícil cuando no están tus padres”

Yerko, egresado del Refugio de Cristo, estuvo gran parte de su infancia en el Refugio San Pedro de Quillota, hasta cumplir los 17 años. “La experiencia fue muy linda. Ir al colegio, jugar a la pelota, el horario de estudio, conocer a la primera niña que me gustó y tantas cosas (…) “había mucho orden y disciplina, preocupación de que comiéramos bien, tuviéramos buenas camas, dormitorios limpios. Yo sólo me preocupaba de jugar, no me daba cuenta pero ahora lo valoro mucho”, señala.

Al salir del Refugio ingresó a la Armada, luego estudió para ser paramédico y finalmente se decidió por ingeniería en prevención de riesgos. Ejerció como coordinador de emergencias y desastes en instituciones públicas y actualmente es jefe de la unidad de prevención de riesgos y salud ocupacional del Instituto Nacional del Cáncer. Yerko es padre y su hijo es su fuente más grande de felicidad. “Ser padre es maravilloso, mi hijo es mi centro”, señala.