“La fundación fue un refugio donde sobreponerme del momento más difícil de mi vida. Hacen una gran labor, se hacen cargo de una tarea complicada, pero muy bonita. Agradezco haber estado ahí.” Camila Véliz, egresada del Refugio de Cristo. (Abstract)

Camila vivió en el Refugio Manuel de Tezanos Pinto de Quillota entre los 9 y 12 años de edad. Los estudios siempre fueron su prioridad y actualmente es estudiante de derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Al rememorar los años en el Refugio se siente agradecida y recuerda con alegría que la fundación haya sido su hogar.

Veía en las tías un interés que supera el mero trabajo, es una vocación social, requiere un esfuerzo personal enorme, cuando estuve triste las tías siempre estaban ahí”. Otros aspectos que recuerda es el apoyo que recibió en los estudios y la seguridad que sentía al ver que todo funcionaba organizadamente.

Si no hubiese existido el Refugio no podría estar acá contando mi historia o haber estudiado derecho, habría quedado en el camino (…) creo que los sueños son el motor que te incita a seguir luchando por lo que quieres, hay que hacer sacrificios, arriesgar cosas o tener tropiezos pero estoy dispuesta para ser feliz con mi vocación”, comenta.