Refugio Padre Miguel Sáez, La Calera

La Fundación Refugio de Cristo no está ajena a la suma de necesidades de nuestra sociedad. Hoy, siempre pendiente de los niños, ha puesto los ojos también en nuestros ancianos.

Las necesidades de una sociedad sin duda que van cambiando. Así como  la naturaleza reacciona a los estímulos y amenazas que a diario los seres humanos provocan con su negligencia, la sociedad debe reaccionar a las necesidades que las personas demandan.

El Refugio de Cristo no está ajena a la transformación, que de alguna u otra forma, la sociedad está experimentando. Existe una mayor preocupación por el cómo los niños y niñas se forman, qué valores se les entrega y cuáles finalmente serán las herramientas con que contarán para desarrollarse en un mundo cada vez más competitivo.

El mensaje está claro y el Refugio apunta a mejorar cada vez más su labor con los niños y niñas de la V región. Sin embargo; así como existen cambios notorios en el comportamiento del ser humano y reacciones imprevistas de la naturaleza, El Refugio de Cristo ha comprendido que las necesidades hoy apuntan, también, a los más viejos. Sí, esos ancianos que han crecido en número y que se encuentran de pronto solos y sin poder suplir sus necesidades básicas.